APUNTES DE NUESTRA HISTORIA: “El crimen de Berzocana”

El 26 de diciembre a las once de la noche, el criado de la casa untó un poco de aceite al cerrojo para que los dueños no escucharan el chirrido de la puerta.

26 de Diciembre del año 1879, día posterior a Navidad, en Berzocana (Cáceres), amanece frió y con la resaca de los convites y vianzas de los días anteriores, en la casa un silencio sepulcral a no ser por los sollozos de una niña, pero fuera no se oye nada -¡Don Fulgencio!-, ¡Don Fulgenciooooooo!, llaman desde la puerta pero Don Fulgencio no responde, al empujar la puerta, esta se encuentra abierta, tras dar unos pasos el aire frió denota un matiz metálico a cobre en el ambiente, al echar la vista a una de las habitaciones sobreviene el horror y el espanto, paredes salpicadas de sangre, el cuerpo con cabeza deformada por las contusiones aparece con una mueca esperpentica de mirada perdida la cual hace casi irreconcible la figura de quien represento hace escasa horas, por desgracia, no solo esa habitacion seria testigo de lo que sucedió la pasada madrugada…

El Crimen de Berzocana representa uno de los mas horrorosos crímenes rurales que siembran “la piel de toro”, junto con “Los Galindos” y “Puertohurraco” (también en Extremadura ), se puede apreciar lo brutal del procedimiento en el momento de cometer el crimen, el aislamiento de la escena junto al sentimiento de venganza y poder hacen de estos acontecimientos verdaderos ejercicios de “deuda de sangre” donde el arrepentimiento y la rectificación no tienen cabida para el/los sujetos que los cometen.

El 26 de diciembre a las once de la noche, el criado de la casa untó un poco de aceite al cerrojo para que los dueños no escucharan el chirrido de la puerta. Abrió esta y entró su padre en compañía
de su hermano. Por el camino se encontraron….

SIGUE EL REPORTAJE EN “EL CLUB SOCIAL DE LOGROSÁN

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